La era de la información y la guerra de los datos

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Hace unos días en el famoso programa de televisión Cuarto Milenio nos hablaban de nuestra privacidad en Internet y de cómo las empresas utilizan la información que subimos a la red para generar estructuras de poder.

En este programa se entrevista a un periodista especializado en ciberinvestigación y a el director de operaciones del Instituto Nacional de Ciberseguridad. Ambos coinciden al indicar que lo que parece ser información privada no lo es tanto: a pesar de las leyes que existen, es cierto que en internet priman las “leyes de la tribu” por encima de las del Estado. Existen también en nuestro país ordenadores zombi, uno de cada dos, infectando otros ordenadores y ayudando al spam.

Según el director de operaciones del INCIBE, el año pasado tuvieron lugar 50.000 incidentes que afectaron a empresas medianas, pequeñas o grandes, de forma virtual y este año vamos camino de superarlo. Los ciberataques ocurren casi una vez  al día, y el ciudadano medio no se da cuenta. “Habiéndose producido ataques en infraestructuras críticas, no ha pasado nada. Van a seguir ocurriendo” pero hay que protegerse.

¿Qué hace Internet con nuestros datos?

Internet y las nuevas tecnologías están a la orden del día, pero debemos ser muy cuidadosos con los datos personales que circulan por la red a la espera de ser recogidos por terceros. Nos referimos a un completo negocio para el que el producto somos las personas y nuestros datos. Con cualquier tipo de información se pueden elaborar perfiles para lograr la venta de productos y servicios. Al final, terminamos siendo títeres de un sistema en el cual el usuario está totalmente desprotegido.

Actualmente toda nuestra vida está vigilada. Existen infinidad de dispositivos inteligentes que utilizan de la tecnología para acumular multitud de datos. Y no nos referimos solamente a los ordenadores, los móviles y las tabletas. La realidad va más allá. Desde electrodomésticos inteligentes, cámaras de vigilancia, contadores de luz y gas, redes WIFI gratuitas, abonos de transporte, vehículos inteligentes, incluso mobiliario urbano tecnológico.

¿Qué es lo que se hace con nuestros datos? Dar respuesta a esta pregunta resulta bastante difícil. Pero, teniendo en cuenta que se está instaurando un nuevo modelo de negocio que pretende conseguir un beneficio económico con el que se lucran muchas personas y entidades, incluso, instituciones.

¿Qué ley regula la privacidad de los datos personales en Internet?

La privacidad de nuestros datos personales en Internet se regula principalmente en dos leyes: La Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico.

La LOPD establece el régimen jurídico aplicable al tratamiento de datos de carácter personal y las condiciones en las que se deben recoger, tratar o ceder dichos datos para no infringir los derechos fundamentales y las libertades públicas de los ciudadanos.

La LSSI establece las obligaciones a cumplir en caso de tener una página web o una tienda online encaminadas a proteger los derechos de los consumidores. Entre ellas están las de redactar un Aviso legal, Política de Privacidad y Política de Cookies.

El negocio del Big Data

En muchas empresas uno de los activos más valiosos que tienen es la información que poseen, ya que citando la famosa frase de Francis Bacon “la información es poder” y las empresas son cada vez más conscientes de este hecho.

La aparición de Internet y la gran cantidad de dispositivos que están continuamente conectados a la red ha facilitado el aumento de modo exponencial de la cantidad de información que los usuarios producimos y esa información es sin duda “el activo” del siglo XXI.

Todo ese enorme volumen de información que originamos cada día es acumulada, analizada y gestionada para que, según los resultados, se puedan conseguir deducciones que posibiliten la toma de decisiones para disminuir costes, maximizar producción, adaptar horarios, tramitar pedidos, rutas de envío, etc. en función de los datos conseguidos en la fase de análisis de datos, esto es lo que se denomina Big Data.

¿Cómo se recopila la información?

Además de los ordenadores y los smartphones que recogen información de manera incesante, hay una gran diversidad de dispositivos que también transmiten datos sobre nuestros hábitos diarios. Cualquier dispositivo que tenga conexión a Internet tiene la aptitud para recopilar información sobre cómo utilizamos el mismo, lo que supone información sobre nosotros.

Algunas grandes compañías como Google, Facebook o Amazon concentran la mayor parte de su negocio en la información recogida de sus usuarios para crear guías de comportamiento y perfiles de usuario. Para estas empresas es esencial elaborar estos modelos ya que un gran volumen de sus ingresos se derivan de la publicidad y cuanto más adecuada sea más ingresos ocasionará.

Las empresas vigilan la manera en que recogen y procesan los datos, siendo esta actividad aceptada por los usuarios si quieren usar sus servicios. También hay empresas que no acatan la legalidad en cuanto la manera en que obtienen, gestionan, almacenan y ceden a terceros la información. Esta clase de empresas que recogen información indiscriminadamente usan distintas formas para hacerlo como por ejemplo campañas fraudulentas de vales descuento, apps y programas con determinadas “funcionalidades extra”, servicios que se aprovechan de las “condiciones de uso” etc.

El uso de cookies en páginas web

En el momento en que nos ponemos a navegar en una página web empiezan a descargarse automáticamente una serie de microprogramas denominados cookies que guardan toda la información de nuestros movimientos en Internet. Todo esto se facilita al propietario de la web en cuestión, que puede usarlo con diferentes fines, entre ellos, publicitarios y económicos. Para impedirlo, no tendríamos que aceptar las cookies o deberíamos borrarlas constantemente de nuestro dispositivo electrónico.

Facebook y los datos personales

La cuestión de qué hace Facebook con los datos de sus usuarios es algo que se nos plantea cada vez con más frecuencia. Es evidente que esa información personal que posee es utilizada con fines publicitarios y económicos.

Si observamos bien, toda la publicidad que vemos en nuestro muro de Facebook está completamente adecuada a nuestros gustos, hobbies y ambiciones. De algún sitio deben sacar esa información los señores de Facebook. Y de dónde mejor que de nuestros datos, que nosotros mismos facilitamos.

En el momento en que abandonamos esta red social, si no la cerramos correctamente, se seguirá almacenando todo nuestra huella online. Por eso es recomendable cerrar la página de manera segura.

Facebook en los dispositivos móviles es más arriesgado aún, porque puede ser que se active nuestra cámara o el micrófono remotamente. Aunque esto no es legal, es algo que se está produciendo y de lo que obligatoriamente se debe prevenir a los usuarios.

¿Cómo evitar la recogida masiva de información?

Cuando las empresas recopilan datos de los usuarios, siempre que lo hayamos consentido, no habría nada criticable pero en ocasiones la cantidad de datos recogidos o la maanera de hacerlo se acerca a la ilegalidad. En la LOPD existe el concepto de recogida abusiva de datos, el cual puede denunciarse.

Para impedir la recopilación abusiva de datos y ser conscientes del uso que harán de ellos debemos seguir las siguientes recomendaciones:

  • Leer las condiciones de uso del servicio y cuando sea posible, restringir la información que recogerán y disponer como se utilizará dicha información.
  • Previamente a enviar o publicar información utilizando esos servicios, ser consciente de que podría llegar a ser pública.
  • Ciertas aplicaciones admiten el registro con la cuenta de otro servicio como Facebook, Twitter, Google… Es importante verificar qué tipo de información compartirán y en caso de unir ambas cuentas debemos restringir al máximo la información compartida.
  • En caso de que sea necesario un registro para poder utilizar un servicio es mejor elegir la opción de usar dirección de correo a utilizar una cuenta en una red social para restringir la entrada a información personal que hemos subido a la red social.
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