La tecnología 5G es la base sobre la que se sustenta el futuro de la sociedad de la información. Gracias a ella las conexiones serán más rápidas y eficaces que nunca, fomentando la llegada de la llamada hiperconectividad. Sin embargo, los riesgos de seguridad y privacidad del 5G también están ahí y conviene tenerlos muy en cuenta.

¿Nos debe preocupar la Seguridad y la privacidad del 5g?

El 5G es una tecnología que ofrecerá numerosos beneficios en materia de conectividad en las telecomunicaciones. Gracias a ella se reducirá la latencia, se aumentará la velocidad en la transferencia de datos (hasta 250 veces más que la actual red 4G) y el número de dispositivos interconectados por metro cuadrado.

Por estas y otras razones el 5G constituye los cimientos básicos de las tecnologías de la información del futuro, en las que cobra gran importancia el internet de las cosas, los objetos conectados y las redes de dispositivos inteligentes. El objetivo final es agilizar la transmisión de información para optimizar las telecomunicaciones y crear una red global de smart cities interconectadas.

Sin embargo, también existen dudas fundamentadas acerca de la seguridad del 5G. La transferencia de información a gran escala también es susceptible de incrementar los riesgos para la privacidad de los usuarios. Los peligros de la transmisión de información a través de internet no son nuevos pero, si el desarrollo del 5G sigue el curso previsto, estos riesgos podrían aumentar exponencialmente.

Pero, ¿cuáles son los principales riesgos para la privacidad del 5G? ¿Cómo podría afectar a la seguridad de las comunicaciones?

  • Aumentará la precisión en la geolocalización de los usuarios. El incremento de estaciones base y la disminución de la distancia entre ellas provocará que la localización de personas sea mucho más precisa.
  • Se podrán crear perfiles mucho más elaborados con el objetivo de desarrollar productos o servicios en tiempo real altamente especializados
  • El incremento de agentes participantes en el tratamiento de datos (fabricantes de dispositivos, operadores de red, proveedores de servicios, etc) hará que sea más complejo determinar de quién es la responsabilidad a la hora de tratar la información o en caso de producirse brechas de seguridad.
  • Los diferentes agentes que intervienen en la comunicación 5G tendrán diferentes objetivos en materia de privacidad y seguridad, y estarán sometidos a distintas regulaciones.
  • Al hilo del punto anterior, no se ha desarrollado un modelo homogéneo de seguridad. La ausencia de un estándar da lugar a que muchos de los agentes opten por incluir protocolos de primeras generaciones, por lo que en muchos casos se tomará como estándar las medidas de seguridad más débiles.
  • El aumento exponencial de redes y dispositivos conectados también provocará un aumento del riesgo de sufrir ciberataques y violaciones de la privacidad.
  • Ausencia de infraestructuras preparadas para afrontar el paso a las 5G o deficiencia de las mismas. Esto puede provocar que se hereden los problemas subyacentes de las tecnologías de información convencionales, sumándoles los resultantes de la adaptación al 5G.
  • El paso hacia un modelo de gestión de redes basado en software (y no en redes unidas por cable) añade nuevos problemas de estabilidad, compatibilidad, escalabilidad o trazabilidad de versiones.
  • El desarrollo de nuevo software de gestión de redes, asimismo, es susceptible de crear puertas traseras para los hackers, vulnerabilidades de minuto cero y problemas de malware de fábrica.

En definitiva, los riesgos de seguridad y privacidad del 5G se podrían resumir en uno: la pérdida de control del usuario sobre sus datos.

La situación en la Unión Europea

La Unión Europea ya ha aprobado ayudas de 700 millones de euros destinadas al desarrollo de las redes 5G, una inversión que los expertos consideran insuficiente para acercarse a las potencias líderes en el sector, China y Estados Unidos.

Hay que tener en cuenta que la Unión Europa es un ente formado por distintos estados, cada uno de ellos con diferentes opiniones o distinto nivel de desarrollo en la implantación del 5G. Además, prácticamente ninguna de las empresas que están a la cabeza en el desarrollo de la tecnología 5G es de algún país de la UE.

¿Qué significa esto? Que Europa depende en exceso de infraestructuras creadas en otros países. Teniendo en cuenta el enorme volumen de información que se intercambio con el 5G, esto empieza a crear muchas suspicacias sobre la falta de control y garantías con que se trata dicha información.

Por tanto, los objetivos de la Unión Europea pasan por reforzar la inversión para favorecer la implantación del 5G en los países miembros, realizar proyectos conjuntos y desarrollar una tecnología propia que permita minimizar la dependencia de infraestructuras de sus competidores. Además, está el reto de crear una normativa que establezca un marco legal único para garantizar la privacidad y seguridad del 5G.

Hablemos de ciberseguridad en las redes 5G

La ciberseguridad es uno de los ámbitos que va a ganar importancia a medida que se avance en la implantación de la tecnología 5G. La clave es conseguir desarrollar una estructura tecnológica segura desde su misma base. Para ello, es necesario afrontar la creación de infraestructuras que tomen en cuenta la seguridad y privacidad desde el diseño y por defecto.

Se debe tomar en cuenta que la tecnología 5G podría provocar el aumento de riesgos para la seguridad, como la creación de botnets maliciosas con el objetivo de robar información, suplantar la identidad o realizar ataques de denegación de servicio. Incluso, podrían darse casos de amenazas y conflictos a gran escala, por ejemplo en el caso del espionaje industrial o de Estado.

En este sentido, las infraestructuras 5G deben crearse sobre una base construida alrededor de conceptos como transparencia, compliance, accountability o control de la información. Por ejemplo, uno de los modelo de gestión de datos que ya se está empleando son los servidores en la nube híbridos, que permiten almacenar en una nube privada aquellos datos con mayores riesgos para la seguridad o privacidad, reservando la nube pública para la información menos sensible.

Por otra parte, otra de las tecnologías que serán de gran importancia para la ciberseguridad del 5G en esta era digital es el Blockchain. Gracias a las cadenas de bloques la información se podrá almacenar, relacionar y modificar de form más eficaz, y se minimizarán las intromisiones ilegítimas en datos ajenos. El blockchain y el 5G son dos tecnología condenadas a entenderse pero en las que, también, todavía queda mucho camino por recorrer.

En definitiva, los riesgos para la privacidad y seguridad del 5G son evidentes y se debe actuar de raíz para atajarlos. Nos enfrentamos al reto de conseguir la seguridad en las comunicaciones y transmisión de información en un mundo sustentado en el IoT y poblado por coches autónomos, dispositivos inteligentes, smart cities y redes globales.

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