Los ataques informáticos son noticia en nuestro día a día.

Ya sea a Facebook, Google, Yahoo o a bancos coreanos.

WannaCry ha sido uno de los últimos virus informáticos en formar parte de uno de los ciberataques más peligrosos de la historia.

Todos sabemos el daño que uno de estos virus puede provocar a cualquier sistema, incluso a ti, que te puede dejar sin ver la final de la Champions.

Pero los ciberataques no surgen con la llegada de Internet a nuestras vidas, ni siquiera de la informática, se remontan mucho más atrás en el tiempo…

¿Sabes cuál fue el primer ciberataque de la historia?

¿Quién tiene el honor de ser su autor? ¿Es similar a los que existen hoy en día?

 

Ataque al telégrafo óptico hace 200 años

Es increíble saber que hace casi 200 años tuvo lugar el primer ataque a un sistema de comunicaciones de la historia.

Pero aún más asombroso es conocer cómo se cometió.

A finales del siglo XVII Francia inauguró la primera red de datos de la historia gracias al telégrafo óptico.

Las redes de telégrafos ópticos consistían en un sistema de torres coronadas con un utensilio diseñado para ser visto a gran distancia, que, mediante un mecanismo, permitía transmitir letras y números. Cada torre percibía lo que emitía la anterior y contestaba el mensaje para que llegara a la siguiente.

En 1794, se envió el que es considerado el primer telegrama de la historia, desde Lille a París, a lo largo de 230 kilómetros y 22 torres. La tecnología fue un éxito.

Francia llegó a tener una red que cubría casi 5.000 kilómetros y en poco tiempo, ese mismo sistema, aunque en distintas versiones, se propagó a Suecia, Hungría, Reino Unido y España, que estrenó su primera línea de telégrafo óptico entre Madrid y Aranjuez en 1800.

Los primeros hackers de la historia

Los hermanos Blanc se dedicaban a comerciar con los bonos del Tesoro francés en Burdeos, donde la información sobre las oscilaciones del mercado tardaba varios días en llegar desde París por correo.

Los inversores podían acceder a la información más rápidamente, usando mensajeros a caballo y palomas. Pero los hermanos Blanc descubrieron la forma de usar la línea telegráfica para conseguir más beneficios que sus competidores, lanzando el primer ciberataque de la historia.

Para ello, sobornaron al operador de telégrafos en la ciudad de Tours para añadir errores intencionados en los mensajes del gobierno que se enviaban a través de la red.

El sistema de codificación del telégrafo incluía un símbolo de “retroceso” que indicaba al transcriptor que ignorara el carácter anterior. La introducción de un carácter ilegal que mostraba la dirección del movimiento del mercado del día anterior, seguido de un retroceso, suponía que el texto del mensaje no se tenía en cuenta para su entrega al final de la línea.

Pero este signo adicional podría ser visto por otro cómplice: un operador de telégrafos que examinaba la torre situada a las afueras de Burdeos con un telescopio, y luego pasaba la información a los Blanc.

Este contacto, tan rentable durante 2 años, fue el mismo que originó el final del ciberataque en 1836.

Ese cómplice enfermó y traspasó su puesto a otra persona, que no tardó mucho en descubrir todo lo que habían hecho los hermanos Blanc. Sin embargo, estos hermanos no fueron condenados ya que esas acciones no iban en contra de ninguna ley en aquella fecha.

Redes sociales de hace 2000 años

El escritor Tom Standage sitúa el inicio de las redes sociales hace 2000 años.

Entre esos inicios están:

  • las cartas de papiro que los estadistas romanos intercambiaban por todo el Imperio,
  • tratados impresos de la Reforma y
  • panfletos que distribuían propaganda en las revoluciones estadounidense y francesa.

En opinión de Standage, toda esta historia contiene valiosas lecciones para lidiar con los ciberataques actuales.

La primera de ellas es prevenir la satisfacción, pues al igual que ocurrió con el engaño de los hermanos Blanc, muchos ataques de la actualidad están ocultos y son difíciles de detectar.

Factor humano como eslabón más débil

Independientemente de la tecnología, la seguridad es una cadena y los humanos son siempre el eslabón más débil.

El sistema de telégrafo se considera totalmente inseguro en la actualidad, con sus torres de telégrafos a la vista. Pero en esos tiempos nadie sabía interpretar los mensajes a no ser que estuviera bien entrenado.

La debilidad principal fue la sobornabilidad de sus usuarios, algo que sigue existiendo hoy en día.

Concentrarse en la seguridad como un desafío puramente tecnológico deja de lado una parte importante del panorama: también depende de aplicar los incentivos sociales y económicos correctos.

Los operadores de telégrafos de la época tenían pocos incentivos para no aceptar un soborno. Su jornada laboral se extendía de sol a sol, mientras hubiera luz suficiente para observar la siguiente torre. Y por supuesto, en la época no había calefacción ni aire acondicionado. Estos los operadores debían estar durante horas en lugares elevados y completamente aislados.

La historia de los hermanos Blanc nos recuerda que siempre que haya un nuevo intento habrá alguien que encuentre la manera de hacer un uso malicioso del mismo.

Pero ya no estamos en el siglo XIX.

Actualmente estamos ante un aumento de la complejidad y dificultad en la detección de los ataques. Abarcarán, además, más situaciones, desde las más personalizadas hasta las más globales, como los perpetrados contra estados o sociedades.

Por eso la ciberseguridad deberá tomar todavía más fuerza e importancia.

¿Necesitas cumplir el RGPD?

¿Sabes cuál fue el primer ciberataque de la historia?
4.6 (92.5%) 8 votos