¿Quién no ha oído hablar y sabe qué es Change.org actualmente? Incluso muchos de los que estáis leyendo ahora estas líneas seguramente habéis participado en alguna de las campañas que se llevan a cabo a través de la plataforma. Pero ¿qué hay detrás de esta plataforma de activismo online? ¿Cómo se financia? En esta entrada vamos a dar respuesta a estas y otras preguntas.

¿Qué es Change.org?

Que no os confunda ese “.org”, Change.org es una corporación privada que cuenta con una plataforma propia para que otras organizaciones y ciudadanos particulares lancen y promuevan sus campañas de recogidas de firmas para hacer reivindicaciones de todo tipo, desde las de carácter social y humanitario o en defensa de los derechos humanos, hasta aquellas con intereses que nada tienen que ver con la solidaridad o el cambio social.

A través de su plataforma online, cualquiera puede crear una petición y buscar la recogida de firmas que la apoyen, sin embargo, hay que tener en cuenta que en ningún caso Change.org sustituye a las Iniciativas de Legislación Popular que se pueden realizar en España para que el Congreso debata una propuesta de ley surgida del pueblo, puesto que aunque se recogieran a través de la plataforma las 500.000 firmas mínimas necesarias para llevar la ILP al parlamento, estas no tendrían validez sino estuvieran respaldadas por las mismas firmas incluido el DNI, que actualmente la plataforma no recoge, basándose solo en nombre, apellidos y una cuenta de correo.

En ese sentido, podemos decir que Change.org funciona más como un altavoz de las peticiones que se hacen a través de la plataforma y que, según el momento social que se esté viviendo y la repercusión del tema, puede llegar a viralizarse y encontrarse reflejada en los medios de comunicación.

Imagen página inicio change.org

¿Quién está detrás de Change.org?

Change.org es una corporación norteamericana, que comenzó su andadura como una “red social sin ánimo de lucro” en 2007, fundada por su actual CEO Ben Rattray, que actualmente está presente con sedes en más de 18 países y cuenta con más de 300 empleados mundialmente. En España, su director es José Antonio Ritoré, el segundo director que tiene la firma desde su llegada a nuestro país. Eso como empresa.

Si entráis en la página web de Change.org, allí os dirán que detrás de la plataforma están las personas y organizaciones que la utilizan para llevar a cabo sus campañas de peticiones.

¿Qué busca realmente Change.org, la viralización o la efectividad de sus peticiones?

En países como España, donde para que una recogida de firmas para impulsar un ILP tenga validez es necesario aportar el DNI, las peticiones que se llevan a cabo a través de Change.org parecen que tienen más como objetivo la viralización que la efectividad de las peticiones (la plataforma no recoge firmas electrónicas a través del uso de certificado digital o el DNIe). Sin embargo, no podemos descartar la efectividad de la propia viralización en algunas de las campañas más sonadas llevadas a cabo a través de la plataforma.

A esto ha ayudado mucho el despegue y explosión de las redes sociales en los últimos años y que en ocasiones, los medios de comunicación se hagan eco de ciertas campañas, como la llevada a cabo por Eva Bailén para la racionalización de los deberes, que acabó llegando en forma de proposición al Congreso en la legislatura de Mariano Rajoy.

Por la tanto, comenzar una recogida de firmas para una petición en Change.org no significa que vaya a tener éxito o llegar lejos, eso dependerá más de si consigue viralizarse para tener más alcance. Pero no todos los temas se viralizan ni consiguen la visibilidad necesaria para terminar consiguiendo que la campaña sea realmente efectiva.

Si creemos en los datos que aporta la propia página web de la plataforma, actualmente hay casi 400 millones de personas actuando a través de ella y se han logrado 45.800 campañas con éxito en 196 países

Cuotas de socios change.org

El negocio del activismo ‘online’

Ya lo hemos dicho, Change.org es una corporación privada, es una organización con ánimo de lucro que está certificada como “B Corporation”; esta denominación se da a empresas que tienen el objetivo de generar cambios sociales o ambientales. Y tampoco está de más señalar que su sede está registrada en Delware, un estado norteamericano con una fiscalidad bastante laxa.

Por lo tanto, cabe preguntarse si Change.org gana dinero con las peticiones que la gente realiza a través de su plataforma. La respuesta sería no, porque por el mecho hecho de crear o firmar una petición el usuario no tiene que realizar ningún tipo de pago. Sin embargo, Change.org gana dinero, ¿cuánto?, es difícil de decir actualmente, puesto que no es la organización más transparente al respecto.

¿Cuánto gana esta plataforma cada vez que firmas una petición?

Lo cierto es que, como indicábamos un poco más arriba, por firma una petición Change.org puede no ganar nada, especialmente desde que cambiaron su modelo de negocio en 2016, cuando pasaron de un modelo de financiación de coste por adquisición a uno basado en aportaciones y un programa de socios y crowdfounding (este último aún no disponible en España).

Con el modelo de coste por adquisición, Change.org hacia negocio gracias a los datos de los usuarios que firmaban en las diferentes campañas promovidas en la plataforma, puesto que cobraban a las ONG que se publicitaban en ellas por cada correo electrónico y teléfono compartido. Supuestamente, la compañía revertía gran parte de ese dinero en su “misión”.

Sin embargo y tras las polémicas de hacer negocio con los datos de los usuarios, de cuentas falsas y suplantación de identidad, la plataforma decidió cambiar su modelo de financiación y ahora ya no encontraréis publicidad de ONG al firmar una petición. Actualmente, tres son las formas en las que Change.org recauda dinero para su financiación:

  • Programa de socios: Llamados Changers, cualquier persona puede hacerse socio de la plataforma a cambio de una cuota mensual de 5, 10, 15 o 20 euros. Los socios cuentan con acceso a contenido exclusivo y acceso a eventos online, entre otras ventajas
  • Petición patrocinada: Ahora cuando firmas una petición en la plataforma, en la siguiente pantalla te proponen hacer una aportación económica para patrocinar dicha petición, de esta manera el patrocinador paga la cantidad que el crea conveniente (con un tope, según la plataforma de 4.000 euros) para anunciar dicha petición (incluirla en la agenda) y darle así mayor visibilidad.
  • Crowdfunding: Disponible en otros países, con este modelo, aparte de realizar una petición, quien la lanza puede pedir apoyo económico para su propuesta, de manera que el dinero obtenido se usa para financiar la consecución del objetivo de la propuesta. De este dinero recaudad, Change.org se lleva un porcentaje que no está definido.

¿Qué beneficios económicos obtiene anualmente?

La pregunta del millón. Ya hemos adelantado esta respuesta, no se sabe con exactitud cuánto dinero gana anualmente Change.org. De los últimos datos que tenemos, sabemos que en 2017 obtuvo en España unos ingresos de 843.000 euros. Desde entonces, la plataforma ha crecido, tiene alrededor de unos 10.000 socios en España y unos 100.000 a nivel mundial, pero con cuatro tipos de cuotas diferentes, no podemos decir cuánto beneficio económico obtienen al año, sobre todo porque si es cierto lo que dicen, parte de esos ingresos deben reinvertirse en la continuidad de su plataforma.

La media del dinero que se aporta en una promoción de una causa es de 7 euros, pero de nuevo, es imposible saber cuánto dinero recaudan realmente con este medio. Y en cuanto al porcentaje que se llevan de las campañas de crowdfunding, encontramos el mismo problema, no se sabe.

Change.org no es, como decíamos, muy transparente en lo que sus ingresos respecta.

Compartir petición en change.org

Change.org ha sido el foco de varias denuncias ¿por qué?

Las denuncias, entre ellas una hecha por Facua, a Change.org se produjeron por suplantación de identidad y firmas falsas, ya hasta hace relativamente poco tiempo, la plataforma no verificaba el email que se usaba para firmar o crear una petición, además, si se conocía el correo electrónico de algún usuario dado de alta en la web, se podía incluso firmar o hacer comentarios en su nombre.

Este fallo de seguridad llevaba presente desde la llegada de Change.org a España en 2012 y hasta 2018 no fue subsanado incorporando la verificación del email, algo que aún a día de hoy, se queda corto para Facua.

Tampoco se ha llegado a determinar cuál fue el porcentaje de participaciones falsas que se produjeron durante esos años, pero es bastante probable que muchas campañas tuvieran sus cifras infladas de esta manera.

No deja de ser curioso que cuando finalmente Change.org ha tomado cartas para implementar la verificación del email, sea precisamente cuando su modelo de financiación ha pasado a ser a través de socios y peticiones promocionadas. Es decir, cuando aparentemente habría tenido de que dejar de hacer caja con los datos de sus usuarios. Da para reflexionar.

Opiniones sobre Change.org: valedores y detractores

No podemos negar que Change.org es una de las plataformas de creación y promoción de campañas ciudadanas con más éxito; no es la única, pero sí la más usada y más conocida. Pese a su falta de transparencia actual y su pasado un tanto oscuro respecto al tratamiento de datos de sus usuarios, hoy en día sigue siendo usada por cientos de personas para crear sus campañas de peticiones. Y eso hace también que haya en torno a Change.org opiniones encontradas.

Entre sus valedores, defienden la capacidad de hacer llegar a más gente las peticiones de ciudadanos de a pie, de conseguir cambios sociales gracias a la iniciativa ciudadana y la verilazación que algunas de estas campañas consiguen, logrando incluso que nombres conocidos las respalden y terminen apareciendo en medios de comunicación dándoles todavía más relevancia.

La plataforma es, para ellos, también un espejo de la sociedad y de las inquietudes y problemas que necesitan solución.

En el otro lado, para sus detractores, estas campañas de recogidas de firmas apenas tienen valor, sobre todo si no consiguen hacerse el eco suficiente para llegar a la cantidad de gente necesaria para ser tomadas realmente en serio. Además, para muchos no deja de ser, lo que denominan, “activismo de sofá”; es muy cómodo y fácil firmar por una causa y prácticamente olvidarte de ello una vez has compartido el hecho en tus redes sociales. Ya has colaborado, te sientes bien y por qué deberías seguir preocupándote de seguir el progreso de la campaña, tú ya has aportado tu granito de arena.

Además, también le suman el problema de la verificación de las firmas, para ellos no es suficiente que la plataforma asegure que controlan y comprueban bots y cuentas falsas o casos de suplantación de identidad.

En definitiva, Change.org es una plataforma que sigue muy activa y muy presente en nuestro día a día y parece que por el momento seguirá así, pese a polémicas pasadas y futuras.

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