Hoy en día tenemos nuestro móvil lleno de aplicaciones.

Desde App’s de música o juegos hasta de salud o financieras.

Una de cada cinco apps de la Play Store de Google puede transferir datos a más de 20 partes.

Es fuerte ¿verdad?

Pues aquí te cuento cómo se recopilan y se comparten esos datos personales.

¿Cómo se recopilan y comparten los datos personales?

Cerca del 90% de las aplicaciones transfieren información a Google.

Investigadores de la Universidad de Oxford analizaron aproximadamente un tercio de las apps disponibles en la Play Store de Google en 2017, y hallaron que la aplicación media podía transferir datos a diez terceras partes.

Se ha controlado el uso que hace Internet de la información que recoge de los usuarios pero se ha prestado poca atención al creciente espacio de las apps para smartphones.

La mayoría de las aplicaciones se basan en un modelo freemium, por el que obtienen ingresos por la publicidad y no por las ventas. De esta forma, el intercambio de datos ha escapado al control.

Los usuarios, los reguladores e incluso los desarrolladores de las aplicaciones y los anunciantes, no son conscientes del alcance del flujo de datos de los teléfonos inteligentes a grupos de publicidad digital, brókeres de datos e intermediarios que compran, venden y combinan información.

Información sensible expuesta

Los datos recopilados por terceras partes a través de las apps de los smartphones pueden incluir desde información del perfil, como la edad y el sexo, a detalles sobre la ubicación, incluidos datos sobre torres de telefonía cercanas, routers Wi-Fi o información sobre el resto de aplicaciones descargadas en un teléfono.

El mundo de las aplicaciones móviles ha crecido tanto que este año en la tienda de Google hay más de 2,8 millones de aplicaciones.

La mitad de las aplicaciones móviles más descargadas facilitan la ubicación del dispositivo a terceros. El 18% envían el nombre del usuario y el 16% comparten hasta su dirección de correo electrónico con otras empresas. Estos datos se venden para conseguir financiación a empresas publicitarias.

Esto muestra que el tráfico de datos se produce no solo debido a la negligencia de los usuarios al aceptar condiciones de uso, sino también a causa de las propias aplicaciones.

¿Con quién se comparten esos datos?

El gran volumen de datos que las apps comparten van a parar a un puñado de compañías, sobre todo a la matriz de Google (Alphabet), además de:

  • Facebook,
  • Twitter,
  • Verizon,
  • Microsoft y
  • Amazon.

Dado que los datos son transferidos en última instancia a las mismas compañías, estos pueden usarse para crear perfiles detallados. Si la información de una app de citas, por ejemplo, se compartiese con la misma matriz que los datos de una aplicación de banca, se podría deducir la sexualidad de los clientes de un banco.

Los móviles son almacenes de información sensible, y si están encendidos, envían datos constantemente a las mismas partes.

Las apps normalmente piden “permisos excesivos” para transferir datos y se reservan el derecho a conservarlos para análisis y para su reventa.

Las aplicaciones de noticias, juegos y las que van dirigidas a niños se incluyen entre las que tienen capacidad para transferir datos a un mayor número de terceras partes. Pese a las regulaciones existentes en EEUU y Europa que limitan el procesamiento de los datos sobre menores.

La mayoría de usuarios de smartphones no son conscientes de la medida en que sus datos son transferidos a terceras partes, o reempaquetados y transferidos de nuevo.

¿Dónde van los datos?

Los usuarios no pueden controlar fácilmente con quién comparten datos sus aplicaciones. Tampoco que sólo dos o tres compañías superdominantes como Google se sitúen en la cúspide de la pirámide.

No existen configuraciones fácilmente accesibles para cambiar esto.

Respecto al lugar donde van a parar esos datos, el 90% de las aplicaciones transfieren datos a terceras partes en EEUU, frente al 5% en China y el 3% en Rusia.

La UE no considera que China y Rusia posean estándares de privacidad adecuados, mientras que EEUU se considera adecuado sólo si las compañías emplean defensas adicionales.

Apple y Google han lanzado herramientas para ocultar datos. La “desanonimización“, la práctica de vincular los datos a un usuario, está prohibida por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

Existe una industria de brókers de datos que opera en una zona legal gris, ofreciendo servicios para unir datos, vinculando información que no está en Internet como el gasto con datos online de los smartphones.

La clave de todo esto reside en la transparencia, la educación y un marco legal fuerte.

Los usuarios tienen que saber:

  • qué información relacionada con ellos se está recopilando,
  • quién la está recopilando, y
  • para qué se está utilizando.

Solo entonces podremos decidir como sociedad qué protecciones son necesarias y llevarlas a la práctica.

Muy pocas aplicaciones hacen pública su política de privacidad. Y, en caso de que lo hagan, suele ser mediante extensos documentos legales que una persona normal no lee y mucho menos entiende.

No seas pardillo y lee las políticas de privacidad de tus aplicaciones móviles.

Y no facilites datos personales al tuntun.

Cómo recopilan y comparten las App’s los datos de los usuarios
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