Durante años, los niños en un mercado de Navidad en Roth, una ciudad alemana, cuelgan su lista de deseos en un árbol de Navidad.

Esto se ha acabado: En el mercado navideño no se aceptarán más listas de deseos.

Esto es por temor al RGPD.

Consentimiento para tratar los datos personales

En esta acogedora ciudad de Roth existe una bonita tradición popular.

Todos los años, los niños han colgado en el árbol del mercado de Navidad su lista de deseos. Un niño, por ejemplo, puso “Quiero ser alcalde” y colgó la nota en el árbol. El consejo de la ciudad organizó una reunión con el alcalde y se permitió que un grupo de niños lo acompañara durante todo el día.

También se organizaron visitas a la estación de bomberos o se entregaron libros.

La lista de deseos es un verdadero punto culminante para los niños. Se escriben hasta 4000 listas de deseos cada año.

Debido a la Normativa Europea de Protección de Datos ahora está definitivamente prohibida esa lista de deseos.

El RGPD ha entrado en vigor en la UE el 25 de mayo de este año. El objetivo del reglamento es crear un marco legal único para el manejo de datos en Europa.

Asigna más responsabilidad a quienes recopilan datos de clientes o usuarios. Las empresas o autoridades solo pueden recopilar datos personales, como el nombre, la dirección, la dirección de correo electrónico o el número de identificación, si las personas involucradas están de acuerdo.

Pedir autorización a los padres en caso de menores

Esa obligación de tener el consentimiento para poder tratar los datos personales es lo que puede ser un problema para el mercado navideño en Roth.

Anteriormente, los niños escribían sus deseos junto con su dirección y nombre en la lista de deseos. Sin embargo, según esta normativa, los padres ahora tienen que dar su consentimiento expreso para que la información de los niños se transmita a los “cumplidores de deseos”.

Sería necesario mucho papeleo debajo del árbol de Navidad, y eso no sería lo peor.

En caso de denuncia, se considera una infracción grave del RGPD y podría sancionarse a la ciudad con importantes multas.

La acción se llevó a cabo la última vez en 2016, pero se modificó debido a problemas de privacidad. En ese momento, como sustituto del árbol servía un cofre en el que se lanzaban las notas. Por lo tanto, los datos en las listas de deseos no eran visibles para todos los transeúntes.

Papá Noel no puede tratar los datos de menores
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