La antigua red social MySpace, muy de moda entre los años 2003 y 2015, ha perdido en un minuto toda la información que tenía almacenada. Debido a un error humano se han perdido para siempre más de 50 millones de fotografías y canciones.

Y con ello se ha perdido una parte de una época y una cultura.

Pero esto es solo el principio de los muchos problemas que nos quedan por ver. ¿El motivo? Que existen importantes problemas con el almacenamiento de información en la nube.

Problemas con el almacenamiento de información

En primer lugar, guardar grandes cantidades de información en la nube nos va a salir bastante caro.

Vamos a hablar de datos y de precios.

Al día generamos 2,5 trillones de bytes o 2.500.000 Terabytes de información. Una locura, ¿verdad?

Subimos más de 47.000 fotografías a Instagram, enviamos casi 16 millones de mensajes de texto, vemos unos 5 millones de vídeos en YouTube o publicamos unos 500.000 mensajes en Twitter. Y esto cada día va en aumento. Somos 3700 millones de personas conectadas a Internet y cada vez usamos más los servicios en la nube para almacenar nuestros datos.

Existen estudios que indican que en el año 2020 (aquí al lado) el volumen de información generado por la humanidad puede llegar a los 44 zettabytes (44 trillones de gigabytes). Y en 20 años se calcula que el volumen de datos será diez veces mayor que la capacidad para crear el hardware que lo almacene.

Y ahora el coste. Un terabyte tiene un coste de unos 99 euros al año. Si sumamos todas esas cifras el resultado es mareante.

Vamos a realizar unos cálculos rápidos, si generamos 2.500.000 TB al día * 365 días son 912.500.000 TB lo que genera la humanidad en un año y el coste supone 90.337.500.000€

En los dos últimos años es cuando se ha creado el 90% de la información existente en Internet.

¿Cómo gestionamos ese almacenamiento de datos?

Las grandes tecnológicas como Google, Facebook o Apple disponen de enormes instalaciones donde almacenan la información de sus servidores y que consumen importantes cantidades de energía y electricidad.

La energía consumida por estos centros en 2017 fue del 3% del total de la producción mundial. Se trata por tanto de una demanda en aumento y complicada de satisfacción en nuestra sociedad actual que depende demasiado de los combustibles fósiles.

Como hemos visto, en un futuro no muy lejano tendremos más datos de los que podremos almacenar y pagar. Por eso para algunas empresas pueda resultar más económico eliminar la información.

El problema que se plantea es si realmente existe una necesidad de guardar todas las creaciones culturales y artísticas.

Lo que ha ocurrido con MySpace también puede suceder con Instagram o Facebook algún día. Por eso no debemos creer que estas redes sociales son una nube infinita donde podemos guardar toda nuestra vida pensando que siempre va a estar ahí.

 

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