Seguro que en tu casa tienes un robot aspirador o cualquier aparato de de domótica. O conoces a alguien que lo tiene.

¿Has pensado cómo sería nuestro hogar si todo estuviera conectado y nosotros no tuviéramos que realizar las tareas? No estoy hablando de ciencia ficción. Esta posibilidad cada vez está más cerca gracias a la domótica y a los equipos conectados.

Por eso te voy a explicar aquí en qué consiste la domótica y los peligros que tiene para la privacidad y protección de nuestros datos.

¿Qué es la domótica?

Se trata de un sistema que permite la conexión a Internet de diferentes aparatos de una casa para que estos se comuniquen entre ellos.

A través de este sistema se recoge información que se procesa y posteriormente ordena la realización de distintas acciones programadas por el usuario. De esta forma podemos controlar las tareas a realizar en nuestro hogar mediante el uso de las nuevas tecnologías.

En el momento en que se conecta el sistema se establece una red de comunicación entre los distintos equipos conectados a través de sensores que recogen información. Incluso se permite el control remoto, de forma que el usuario, aunque no esté en casa, pueda controlar todas las tareas que se van a realizar.

¿Cómo funciona?

Para su funcionamiento solo necesitamos tener Internet en nuestra casa y una red Wifi.

Es sencillo ¿no?

Estos equipos, como el robot aspirador, utilizan la red Wifi para recoger y enviar información que comparten con el usuario y con el resto del sistema.

El usuario del sistema necesita una aplicación. La información recogida es almacenada y enviada a la nube o al servidor de la compañía a la que pertenece ese equipo. Esa información se procesa para garantizar el tiempo de actividad, la integración y la seguridad.

Existe también la posibilidad de que esos equipos trabajen sin conexión a Internet y, una vez recuperada esa conexión, transmitirán los datos a la nube.

El tipo de datos que pueden enviar estos dispositivos son variados y dependen de las órdenes recibidas.

Por ejemplo, podemos utilizar el GPS de nuestro coche para comunicarlo con el termostato de la calefacción de nuestra casa. Cuando nos estemos acercando a casa, el GPS lo detectará y solicitará al termostato que aumente la temperatura para que nuestra casa esté más caliente cuando lleguemos.

Pero el principal ejemplo de uso de este tipo de dispositivos, como indicaba al principio, es el de los robots aspirador. Este tipo de aparatos no solo realizan la limpieza de nuestra casa. También pueden hacer muchas más cosas:

  • Pueden almacenar el plano de la casa para mejorar sus desplazamientos
  • Tienen la opción de realizar funciones de videovigilancia ya que incorporan cámaras que pueden realizar fotografías o emitir imágenes en directo. También incorporan sensores que detectan movimientos.
  • Tienen la capacidad de responder a comandos de voz, por lo que podemos interactuar con ellos utilizando únicamente nuestra voz.

Sin embargo, esto no son solo ventajas. También existen importantes inconvenientes, sobre todo en temas de privacidad y protección de datos.

Al recoger tanta información debemos preguntarnos qué hacen con ella.

Riesgos de los equipos conectados

Respecto a este sistema domótico y dispositivos conectados en el hogar debemos tener en cuenta dos tipo de riesgos para el usuario:

  • Riesgos para la privacidad y protección de datos
  • Riesgos para la seguridad informática

Privacidad y protección de datos

En el primer caso, y debido a la gran importancia y valor de los datos en el mundo actual, a través de esa recopilación de datos pueden elaborarse perfiles de usuarios. Y se revelaría información como modo de vida o hábitos personales y familiares, lo que permite a las empresas la creación de nuevos productos.

Aunque esos datos masivos procedentes de los equipos domóticos se almacenen por la empresas sin identificar a los titulares, no debemos olvidar que esos datos proceden de un dispositivo al que están vinculados y en el que la persona se ha registrado previamente. De hecho, el Grupo de Trabajo del Artículo 29 considera la domótica como ejemplo de actividad que supone una observación habitual y sistemática de interesados.

Estos equipos domóticos deben informar al usuario sobre:

  • Uso de los datos recopilados
  • Finalidad del tratamiento y base jurídica que lo legitima
  • Si van a elaborarse perfiles (en cuyo caso el necesario el consentimiento expreso del afectado).

Lo normal es que esos datos almacenados estén seudonimizados y deben aplicarse medidas de seguridad adecuadas para proteger los datos personales asociados a los seudónimos para impedir su asociación.

Y, por supuesto, los titulares de esos datos tienen los derechos de acceso, rectificación, supresión, limitación de tratamiento, portabilidad y oposición, que pueden ejercer ante el responsable del tratamiento. Así como el derecho a ser informados en caso de producirse una quiebra de seguridad que entrañe un alto riesgo para sus derechos o libertades.

Seguridad informática

Muchas empresas dan prioridad a sacar al mercado rápidamente un producto dejando de lado el tema de la ciberseguridad. Por ello existe un riesgo creciente del Internet de las cosas por el aumento de los dispositivos conectados a Internet. Los fabricantes no tienen en cuenta los peligros asociados a esa conexión y sacan al mercado productos con importantes vulnerabilidades de software.

Aunque hay quien piensa que en estos dispositivos la seguridad informática no es tan importante, no debemos olvidar que se trata de equipos conectados entre sí y a Internet. Y una brecha de seguridad en un dispositivo puede ocasionar un acceso de los atacantes a:

  • La clave de la Wifi
  • Datos bancarios, si se han asociado al dispositivo
  • Sistema de seguridad, anulándolo
  • Nuestro hogar, si cuenta con cerraduras inteligentes
  • Nuestra intimidad, si se trata de dispositivos habilitados para captar audio y/o imagen ….

Consejos a la hora de adquirir estos dispositivos

Si decidimos comprar un dispositivo domótico, debemos comprobar en primer lugar su política de privacidad y seguridad. Y especialmente, debemos comprobar:

  • Si el fabricante nos facilita el servicio a través de la nube o de un servidor particular al que se envía toda la información recopilada.
  • Deben informarnos claramente sobre qué datos se compartirán con el servidor y para qué se van a usar.
  • Conocer los servicios ofrecidos por el dispositivos que necesitan conexión con el exterior.
  • Medidas de seguridad que se utilizan, como el cifrado de los datos, por ejemplo.

Una recomendación es que conectemos estos dispositivos solamente cuando lo necesitemos. Y realizar un borrado de la información cada cierto tiempo.

De todo esto podemos concluir que la domótica es necesaria, pero no a cualquier precio. Con ella se mejora nuestra calidad de vida pero debemos exigir a los fabricantes que cumplan las obligaciones impuestas por el RGPD.

Y tú, ¿utilizas robot aspirador en tu casa? ¿Tienes algún otro equipo domótico? ¿Recomiendas su uso? Espero tus comentarios.

 

La domótica en casa y la protección de datos
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