El Granada Club de fútbol ha espiado a sus jugadores.

La policía, tras una denuncia, ha localizado un sistema de cámaras ocultas en alarmas y detectores volumétricos que espiaba a directivos, jugadores y árbitros.

La actual propiedad, que compró el club a la familia Pozzo, denuncia el caso.

Cámaras ocultas en detectores de humos

Lo único que le faltaba al Granada es un Gran Hermano. Un ejemplo del desgaste que puede sufrir un club de fútbol en los tiempos actuales, con especuladores al acecho.

Menos a los granadinos, el club pertenecía a todos.

El nuevo propietario descubrió que las dependencias del club, incluso los accesos a vestuarios de jugadores y árbitros, habían sido espiadas, por lo que presentó una denuncia ante la policía. El informe realizado por los agentes detalla el descubrimiento de cinco cámaras, ocultas en detectores volumétricos y alarmas de incendios.

El pasado 29 de octubre el secretario general del consejo de administración del Granada presenta la denuncia. En ella sugiere como responsable de la instalación del sistema de cámaras al ex director de compras, operaciones e infraestructuras del club, que había sido despedido con la llegada de un nuevo director general al Granada.

Algunas de las cámaras fueron localizadas en lugares donde está prohibido por la ley de Protección de Datos realizar grabaciones. Como los pasillos de entrada al vestuario local o al de los colegiados. Dos de ellas sí se encontraban en el almacén de utillaje y material deportivo.

Intervención policial

Los agentes se personaron por primera vez en las instalaciones del club el 7 de noviembre, según el informe que únicamente ha sido remitido al club.

Al ser avisados por empleados del club de la existencia de al menos tres grabadoras de imágenes que estaban en funcionamiento, volvieron el día 9 de noviembre. Pero sólo pudieron localizar dos de ellas. Una en la zona del fútbol base y otra en el almacén localizado tras la secretaría de la dirección general.

Finalmente, el 19 de noviembre, los agentes constataron la ubicación del tercer grabador. En un falso techo, tras el puesto de trabajo del director de seguridad y del informático, ambos ya despedidos.

La denuncia del Granada asegura que se solicitaron al director de seguridad las imágenes de las cámaras de seguridad del estadio, a lo que contestó que para el visionado era necesario dirigirse a la empresa contratada.

«Dichas imágenes le fueron requeridas a la empresa de seguridad y se le contestó al club que habían sido borradas, sin mayores explicaciones», dice el escrito, que alude a otras extrañas incidencias, como los daños en el techo del despacho del director general. El club no especula en la denuncia acerca del interés de un supuesto espionaje de su trabajo por parte de los anteriores gestores, pero incide en el atentado que supone contra la intimidad.

Gran Hermano en el Granada club de fútbol
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