En este último año ha crecido considerablemente el número de ataques informáticos producidos en las empresas.

Más de 4.000 millones de datos se han visto comprometidos en solo seis meses.

Esto ha hecho que las empresas empiecen a preocuparse por la seguridad de la información que manejan. Y han aumentado los gastos destinados a incrementar esa seguridad.

Objetivo: evitar brechas de seguridad

Las compañías están aumentando sus inversiones para reforzar la computación en la nube y el software de análisis capaz de controlar sus redes y detectar actividades sospechosas.

También han aumentado el gasto en formación de los empleados ya que los empleados con menos formación son los que provocan mayor riesgo.

El principal problema para la ciberseguridad es que las empresas manejan demasiados datos. Y el Reglamento de Protección de Datos complica las cosas para las empresas.

El RGPD, que afecta a todas las compañías que tengan clientes europeos, ha aumentado las penalizaciones por incumplir la protección de datos a un 4% de la facturación global o a 20 millones de euros, la mayor cantidad de las dos.

En el momento que han salido a la luz las grandes filtraciones de datos de Facebook, Google o Twitter, las empresas se han dado cuenta de que la seguridad debe aumentarse. Para evitar pérdidas tanto económicas como reputacionales.

Además, una importante filtración en los datos de biometría en India también puso de manifiesto la enorme cantidad de datos online que pueden perderse. Un servicio anónimo online vendió información filtrada de las tarjetas de identificación digital Aadhaar de India.

Todo el que utiliza datos monetizados debería disponer de un servicio de protección de datos obligatorio.

La ciberseguridad como factor clave de inversión

De esta forma, la ciberseguridad ha pasado a formar parte de los asuntos revisados en los Consejos de Administración y órganos de dirección de las empresas.

Esto ha motivado que se incluyan aspectos relacionados en sus memorias que contribuyan a transmitir mayor confianza de los inversores, tales como:

  • estructura organizativa de ciberseguridad,
  • gestión de riesgos y respuesta ante incidentes,
  • compliance,
  • privacidad,
  • concienciación y formación,
  • plan de ciberseguridad o plan director de seguridad y
  • ciberseguridad como responsabilidad corporativa.

La preocupación por la ciberseguridad es un aspecto que se prevé que aumente cada año, al mismo tiempo que la evolución digital.

El 84% de los responsables de seguridad de las organizaciones afirma que invertirá a lo largo de los próximos tres años en soluciones de ciberseguridad.

De hecho, el 67% de las empresas españolas cree que contar con una buena reputación en seguridad es muy positivo a la hora de que el negocio pueda ganar nuevos clientes.

Aumento de inversión para combatir los ciberataques
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