Aclaración sobre las Listas Robinson y los clientes directos

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¿Qué ocurre si un cliente mío se da de alta en la Lista Robinson?, ¿ya no puedo enviarle comunicaciones comerciales?

Esta es una pregunta que ha ido surgiendo con cierta frecuencia a raíz del anuncio hace ya casi un año por parte de la Federación de Comercio Electrónico y Marketing Directo (FECEMD), con la colaboración de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), de la extensión de su servicio de Lista Robinson (fichero de exclusión donde se inscriben las personas que no desean recibir publicidad) hasta entonces limitado al correo postal, a otras formas de comunicación, como el correo electrónico o los SMS.

Aunque la aplicación de las Listas Robinson tiene varias cuestiones discutibles y sujetas a interpretación, hay al menos un precepto inicial muy claro: la exclusión que proporciona a la persona suscrita se refiere a las bases de datos obtenidas de fuentes accesibles al público y no anula el posible consentimiento obtenido de forma individual por todas las empresas con las que el afectado haya tenido relación con anterioridad.

Así se reafirma en el Archivo del Expediente Nº: E/03160/2009 instruido por la AEPD a raíz de una denuncia presentada por un particular tras recibir publicidad por SMS de una empresa de reparto de pizzas a domicilio de la que era cliente. En la denuncia se indicaba:

Su número de teléfono móvil figura en el fichero de exclusión de comunicaciones publicitarias ubicado en la web www.listarobinson.es

La AEPD, tras afirmar la licitud de la obtención de los datos por la relación comercial previa, señala:

Sentando lo anterior, y a fin de aclarar la cuestión relativa al registro por parte del denunciante de su número de teléfono en el fichero “lista Robinson” de FECEMD, debe indicarse que el artículo 3.2 del Reglamento por el que se rige el citado fichero dispone lo siguiente: “Los interesados solicitarán su inclusión a través de la página web www.listarobinson.es en el fichero de Lista Robinson con la finalidad de evitar la recepción de comunicaciones comerciales no deseadas realizadas con carácter publicitario en interés del anunciante cuando para el desarrollo de las campañas publicitarias se traten datos que figuren en fuentes accesibles al público o en ficheros de los que éste no sea”. Es decir la obligación de consultar el fichero “lista Robinson” y de excluir de la acción de marketing que se pretenda realizar a las personas registradas en la citada lista, no existe en todo tipo de campañas publicitarias sino tan sólo en aquellas en que la acción publicitaria se dirija a personas que no sean clientes de la empresa que anuncia sus productos.

En este caso la campaña publicitaria se dirigió a clientes de la entidad anunciante, por lo que, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 21.2 de la LSSI, la remisión del mensaje SMS al denunciante no requería su consentimiento al ser cliente de la entidad y no haberse opuesto a la remisión de comunicaciones comerciales.

En consecuencia, no se aprecia, en el supuesto examinado, la existencia de infracción, procediendo el archivo de las presentes actuaciones previas de inspección.

En resumen, que el consentimiento para el uso de sus datos otorgado por una persona física a una entidad, no se anula porque dicha persona decida inscribirse en la Lista Robinson.

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