De nuevo una sanción de la Agencia Española de Protección de Datos pone a las claras que en materia de cumplimiento normativo en protección de datos lo fundamental es implantar de modo efectivo y real los adecuados procedimientos de tratamiento de datos personales en la empresa.

Disorganised

En el Procedimiento Nº PS/00535/2014 tenemos esta cronología resumida:

  • El 20 de abril de 2009 la denunciante solicitó la cancelación de sus datos personales a un centro de estudios.
  • Le confirmaron el borrado total el 22 de abril de 2009.
  • El 23 de noviembre de 2009 (7 meses más tarde) recibió en su móvil un sms y dos días más tarde un e-mail con publicidad del centro.
  • Les recordó su solicitud de cancelación y el 26 de noviembre le informaron de que había sido un fallo técnico pidiendo disculpas.
  • Volvió a recibir un sobre con publicidad no deseada ni solicitada. En el sello de correos figura como fecha 18.10.2012.
  • Recibió nuevamente en su email publicidad que no había solicitado, el día 24 de julio de 2013.

El centro de estudios reconoció los hechos objeto de imputación, admitiendo la posibilidad de error humano y solicitando los oportunos atenuantes.

Y ante los hechos probados el Director de la AEPD RESUELVE:

PRIMERO: IMPONER a la entidad XXX, por una infracción del artículo 6 de la LOPD, tipificada como grave en el artículo 44.3 b) de dicha norma, una multa de 5.000 €  (cinco mil euros) de conformidad con lo establecido en el artículo 45 de la citada Ley Orgánica.

Leyendo la resolución es fácil imaginar que la empresa no tenía muy organizados los ficheros con datos personales, ni probablemente había formado a sus empleados en los procedimientos adecuados.

Pasaban los años y a pesar de las frecuentes reclamaciones parece que nadie borraba los datos de forma efectiva o quizás “reaparecían” por sorpresa.

En resumen, una serie de mensajes inútiles a una persona que no le interesan, un continuo riesgo de denuncia y finalmente la sanción.

Como al inicio de alguna novela, el desenlace se apunta ya en las primeras líneas: el SMS siete meses después de la primera (no) cancelación era el anuncio de una sanción en ciernes.

Crónica de una sanción anunciada
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